Qué he aprendido sobre estrés laboral en mi camino como emprendedora y asistente virtual

Emprender también tiene sus cosas malas (o menos buenas). Siento ser yo quien te lo diga pero no todo es de color de rosas y, sobretodo cuando empiezas, puedes verte superado por la cantidad de trabajo que tienes que hacer. Es fácil caer en el estrés laboral del emprendedor, algo que se debe evitar a toda costa.

Evitarlo a veces no es sencillo, simplemente porque es muy fácil confundir los síntomas del estrés laboral, pero hoy te traigo a alguien que lo ha sufrido y que puede ayudarte a identificarlo.

Mi invitada de hoy es Mamen Perez de Colaboración Knowmada, una gran emprendedora que ha trabajado como asistenta virtual con Antonio G en Inteligencia Viajera.

Mamen se ha currado un pedazo de artículo contándonos su historia como blogger, su giro laboral para asistir a uno de los bloggers más exitosos de habla hispana, su experiencia con el estrés laboral y su reinvención profesional para emprender su propio proyecto a su ritmo y a su manera.

Es un artículo súper interesante que espero que disfrutes.

Bueno Mamen, te dejo a los mandos, todo tuyo 😉

Mi introducción al estrés laboral

¡No me da la vida!

¿Te suena esta frase?

Yo no paro de verla en todos sitios.

Nadie sabe a ciencia cierta de quién partió, pero se extendió como una traca de fuegos artificiales en el cielo emprendedor. Un cielo en el que, en más ocasiones de las que debería, impacta un meteorito llamado estrés laboral.

¿Lo has sufrido alguna vez?

Más allá de expresiones de moda, estas 4 palabras bañadas de sentido del humor, reflejan una realidad: la de una generación de jóvenes inmersos en un paradigma profesional que, viejo o nuevo, nos invita a “hacer sin parar”.

Los knowmadas, estamos trabajando en diseñar estilos de vida que nos permitan disfrutar de la vida. Sin embargo, hemos de reconocer que los síntomas del estrés laboral se cuelan en nuestras oficinas y en nuestras vidas más veces de lo que desearíamos.

Claro que uno puede estar ocupado sin estar estresado pero, a veces, la línea de separación es tan fina que nos la saltamos sin apenas darnos cuenta.

Hoy vengo a hablarte de cómo el destino -o nuestras propias decisiones- son a veces paradójicas y, terminan sucediendo cosas bastante curiosas que jamás esperábamos.

En este post quiero contarte cómo tener un blog sobre vida slow terminó convirtiéndome en una perfecta practicante de ese “no me da la vida”.

También de todo lo que aprendí sobre gestión del estrés y equilibrio en mi etapa de asistente virtual en Inteligencia Viajera.

¿Me acompañas?
estrés laboral consecuencias

Primera etapa. Emprendedora slow estresada. ¡Aquí está fallando algo!

Te preguntarás quién soy y por qué te hablo de todo esto. Me encantaría hablar contigo tomando un buen café, de esos que me regalo algún domingo cruzando la frontera de Portugal, a 15 minutos de casa. Pero como eso - de momento - no es posible, no te aburriré con largas presentaciones.

Siento que me conocerás mucho más - más allá de títulos y experiencias laborales - si te digo que soy una apasionada de las pequeñas cosas, los rituales y la vida sin prisas.

Cuando era una niña ya disfrutaba y reivindicaba, sin saberlo, el respeto por las distintas velocidades, por los propios ritmos. El placer de ser paciente con una misma y con los demás.

Disfrutar del camino sin prisas, ese dolce far niente de los italianos, ese motivo por el que nació el movimiento slow.

Después de mi intenso paseo de 9 años trabajando como periodista en medios convencionales y de acabar con claros síntomas de ansiedad y estrés profesional, necesitaba hablar de lo que realmente me gustaba.

Empecé un blog  para expresarme, para desahogarme de los daños colaterales de una forma de vida que no iba conmigo y que me asfixiaba.

En esos momentos, fue una de las mejores decisiones que pude tomar. Sin embargo, después de varios años, me di cuenta de que las cosas ya no eran como al principio. Ya no disfrutaba igual.

Pasar de la consciencia al automatismo, me llevó a compartir con mis lectoras consejos y premisas que yo no podía cumplir, por estar trabajando en decirles a ellas como vivir slow. ¿Es curioso verdad?

Darme cuenta de esto, provocó tal cortocircuito de creencias en mi, que tuve que salir corriendo en dirección contraria a ese síndrome del impostor del que tanto hablamos los emprendedores.

Había perdido la capacidad de ser quien, en esencia, era. Esto me llevó a una crisis blogger, tras la que dejé en pausa mi propio proyecto para trabajar para otros.

Pero antes de contarte mi aventura trabajando con Antonio G. de Inteligencia Viajera, voy a compartir contigo los motivos por los que llegué a esta situación.

Si a ti tampoco te da la vida por el estrés laboral que estás sufriendo y te identificas leyendo lo que viene a continuación, te invito a no hacer oídos sordos y ponerte en marcha para ponerle solución, con calma y paciencia.

Lo que me dije a mi misma que me hizo sentir estrés laboral

¿Qué pensamientos y creencias propias me hicieron sentir estrés profesional en esta etapa en la que trabajaba emprendiendo mi propio proyecto digital?

Pues varios, pero antes te tengo que decir que también tuve muchos pensamientos positivos y constructivos. Sin embargo, hoy no estoy aquí para hablarte de lo que hice bien sino de esa otra parte, la cara B del emprendimiento. La parte positiva, imagino, ya te las sabes de memoria.

Lo cierto es que las creencias limitantes subyacentes que yo no podía ver, pese a mi buena actitud, determinaron bastante el resultado.

Te dejo algunas joyas que pasaban por mi mente y me dedicaba a mi misma, en esta primera etapa.

Claro que por entonces, no las escuchaba así de claro y rotundo pero, tras mis aparentes creencias positivas, se escondía en realidad todo esto:

  • No es/soy suficiente, debo hacer más, formarme más, trabajar más.
  • Tengo que hacerlo perfecto, no puedo permitirme fallar.
  • Los demás lo hacen mejor. No estás preparada.
  • Tengo que demostrar que puedo vivir de esto.
  • Si pongo este precio a mi producto, nadie lo querrá. Aún no es tan bueno como debería.
  • Estoy trabajando demasiadas horas pero no puedo hacer otra cosa. Tengo que seguir delante de la pantalla hasta que rentabilice.
  • Ya me organizaré mejor cuando las prioridades cambien.
  • Debería tener un mejor sistema. Ya lo implantaré cuando tenga tiempo.
  • No puedo invertir dinero. Lo haré todo yo misma hasta que la situación mejore.

Conclusión: no hay que confundir términos ni creer que ya somos algo que aún tenemos que trabajar porque...

Lo que podría haber hecho para sentir menos estrés profesional y no hice

Puede parecer un error fácil de observar pero, cuando estás dentro, no es tan sencillo. Ahora sé que parar unos días o semanas para simplemente hacer lo siguiente, hubiera marcado una gran diferencia en mi proyecto:

  • Además de tomar papel y boli para definir mis grandes objetivos con el proyecto, tener claro que acciones concretas y reales me llevarían hasta ellos.
  • Parar cinco minutos antes de cada acción. Por ejemplo, antes de escribir un post preguntarme con qué propósito lo hacía.
  • Dejar de tenerlo todo en mi mente y volcarlo por escrito para liberarme de la multitarea.
  • Trabajar por lotes o reservar bloques de tiempo para hacer un mismo tipo de tarea.
  • Hacer menos cursos y aplicar a fondo todos los contenidos de uno de ellos.
  • Creer que el marketing no era slow. Creía que tenía un blog profesional pero, en realidad, era un blog personal que vendía productos. Podría haber seguido siendo auténtica y cercana de todos modos con una estrategia más profesional y definida.
  • Buscar la manera de delegar acciones que me llevaron cientos de horas. Por ejemplo diseñar mi web e imagen corporativa por completo sin ser profesional de ello. Esto me generó mucho estrés.
  • Ser menos perfeccionista, creer más en mi misma, poner un precio justo a mis productos.
  • Respetar tanto el tiempo de los demás, como el mío propio.

¿Por qué no me dio la vida en esta etapa? Lo que realmente fallaba.

Para entender el porqué de mi manera de trabajar, tendría que contarte muchas más cosas sobre lo que hice antes de emprender en internet.

Sin esa información, quizás no logres comprender porqué fue tan lento el proceso de detectar creencias limitantes y ponerles solución o porqué llegué al punto de tener que buscar soluciones para combatir el estrés por trabajo.

Para empezar, en 2013 no existía gran parte de lo que vemos ahora: blogger profesionalizados, nómadas digitales, libertad, estilos de vida alternativos, nuevas profesiones, knowmadas,...

Los que por entonces, afrontamos la tarea de reinventarnos, empezamos solos, desde casa y sin saber explicar a nuestro entorno que hacíamos.

Por tanto, hay que reconocer, que no era una misión sencilla la que afrontaba. Pero, también es cierto que otros lo consiguieron más rápido.

¿Por qué? Pues porque ellos tenían un sistema y unas creencias adecuadas que les impidieron caer en bloqueos creativos o situaciones de estrés. Y esto marcó toda la diferencia.

Por supuesto, nadie lo consiguió sin esfuerzo, ni de la noche a la mañana pero giraron el viento a su favor mientras, otros nos quedamos atascados en nuestras autoexigencias y perfeccionismos.

No creo que haya que culparse por ello, simplemente, cada persona necesita su propio tiempo y ritmos para avanzar.

En conclusión esto es lo que fallaba:

  1. Mi blog no era el proyecto que reflejaba quien era, sino quien quería ser.
  2. Si emprender era difícil, comenzar a emprender tratando de hacerlo de una manera equilibrada, siguiendo los preceptos de la vida slow, era para nota.
  3. Las cosas no era tan sencillas como parecían sobre el papel. Tenía un largo trabajo por delante que me llevó a toda una aventura de autoconocimiento y de nuevas habilidades.

Pero eso te lo cuento a continuación en la siguiente etapa.

Por si estás esperando soluciones mágicas o historias con finales de cuento, te adelanto que ser emprendedora y slow sigue siendo un gran reto para mi pero, ahora voy por mucho mejor camino, con menos estrés laboral. ¿Seguimos?

Segunda etapa. Nómada digital busca asistente virtual.

Después de tres años entregada totalmente a mi proyecto y con la idea firme de que iba a conseguir vivir de esto, me doy cuenta de mis errores.

Imagina lo que supone esto cuando has pasado tantas horas delante de la pantalla, sacrificando otras muchas cosas.

Necesitaría muchos post de invitado en Surfea tu Vida para explicarte cómo me sentí. Te lo resumo diciendo que me sentía desmotivada, cansada y sin saber de qué escribir.

Esta situación era muy extraña para mi.  Desde que comencé mi idilio con la escritura con apenas 8 años, nunca jamás había dejado de utilizarla para uso personal.

Las palabras eran mi hábitat natural y, de repente, por primera vez en mi vida aquello no me servía, no era la solución. Me sentía fuera de ese lugar confortable, desorientada en un lugar nuevo y desconocido para mi.

Andando sumergida en estos pensamientos y dilemas varios, sin saber qué hacer, paso algo totalmente inesperado...

Mi compañero de La Tribu, Antonio G. que justo iba a comenzar su sueño de dar la vuelta al mundo y que ya era conocido por facturar cifras muy altas con su propio blog, lanzó una oferta para contratar a un asistente virtual.

A la postre esto me llevó a más situaciones de estrés laboral pero eso te lo contaré enseguida. Esto fue lo que sucedió...

Trabajando en Inteligencia Viajera: aprender y reinventarse cada día.

Nunca me había planteado hacer algo así, es más, ni tan siquiera Antonio G. y yo sabíamos por entonces el enorme reto y aprendizaje que iba a suponer para ambos trabajar juntos.

He pasado un año y medio trabajando a su lado y, a lo largo de este tiempo, he vivido continuamente fuera de mi zona de confort, he aprendido muchísimo y he conocido a gente maravillosa.

Realmente tengo la sensación de ser alguien muy distinta a la de la primera etapa y, a la vez, esto me ha devuelto a la esencia, al motivo por el que comencé a reinventarme.

Pero, sobre todo, he aprendido a trabajar al lado de una persona situada, en algunos aspectos, en el extremo contrario del sistema de creencias que yo traía de mi primera etapa.

Trabajando en un proyecto como Inteligencia Viajera me di cuenta de que:

Por supuesto, cuando das un giro a tu trayectoria profesional y te embarcas en algo que te saca de tu rutina, es lógico que a los momentos de aprendizaje y motivación acompañen otros de dudas y agobio.

Esto es lo que aprendí sobre gestión del estrés laboral, trabajando al lado de Antonio G.

1. Mejor hecho que perfecto

Una perfeccionista trabajando con alguien cuya premisa principal es: mejor hecho que perfecto.

Ya vislumbré que aquí habría aprendizaje sí o sí.

Antonio emprende y lanza proyectos de un modo 100% práctico. Él piensa en la utilidad de lo que ofrece, trabaja bajo demanda y gestiona productos y servicios. A la vez que todo eso, da la vuelta al mundo cambiando de entorno cada semana.

Su metodología es la siguiente: 

  • Primero comprueba que alguien lo quiere.
  • Luego lo crea.
  • Finalmente va al grano.

Aplica, pasa a la acción, no se pone excusas, no se detiene, no busca creaciones espectaculares sino útiles.

Yo en cambio creaba productos y servicios desde la comodidad de mi hogar, dentro de mi zona de confort pero la diferencia era que yo buscaba un resultado perfecto, nunca me parecía lo suficiente. Lo que podría ofrecer era bueno pero yo misma me ponía trabas.

No confiar lo suficiente en el valor de lo que ofrecía, como sí hacía Antonio G., determinó el resultado.

Si trabajando mano a mano con Antonio G. durante todo este tiempo no me hubiera contagiado algo de esta filosofía, el asunto sería realmente grave.

Pero lo cierto es que basta verlo en alguien cercano de un modo tan claro y tan desde dentro, para que tus bloqueos empiecen por sí mismos a desaparecer.

La acción se contagia y ver confianza en otros, la genera también en nosotros mismos.

Mi perfeccionismo - aunque aún tengo que mantenerlo a raya - ha disminuido considerablemente en este tiempo. Y ahora sé que, liberada de este peso, todo irá mucho mejor.

Exigirnos tanto asfixia nuestros sueños. Si tú también lo haces, relájate y para. Es hora de descansar y echarte una mano a ti mismo.

2. El estrés laboral se evapora cuando la confianza aumenta

Cuando llevaba un tiempo trabajando con Antonio, él y su chica Cris decidieron realizar durante varias semanas una ruta de trekking en el corazón de Nepal. Inteligencia Viajera quedaría por completo en manos del equipo, en un alto porcentaje, en las mías.

Curiosamente, los meses previos al lado de Antonio ayudaron a aumentar mi confianza y cuando llegó el momento no sentí ningún bloqueo. Pero, a medida que se acercaba el día, empecé a tener algo de miedo. Entonces, al otro lado de la pantalla, escuché justo lo que necesitaba en ese momento:

causas del estres laboral

Aún me sorprende el poder que tuvieron aquellas palabras para mi. Desde entonces, esta pequeña historia me recuerda la gran capacidad que tenemos para hacer que otros se sientan más seguros y confiados, con tan sólo un mensaje como este.

Durante su viaje todo fue perfecto, como la seda y, a su vuelta, ambos aprendimos el extraordinario poder de la confianza: en uno mismo y en los demás.

Confía en la vida y en los demás aunque tengas miedo. Te sorprenderán los resultados. ¡El estrés se evapora cuando la confianza aumenta!

3. Cuando las pantallas se interponen nos salva la comunicación

Trabajar como asistente virtual o mano derecha de un knowmada supone que ambos estéis presentes en la vida del otro de un modo intenso y constante.

El nuevo paradigma laboral nos presenta retos nuevos. Establecer una relación estrecha con alguien a quien nunca has podido mirar a los ojos en persona es, cuanto menos, curioso. Esto, si o si, tiene que compensarse de algún modo.

A los pocos meses de trabajar juntos, Antonio y yo hicimos un pacto que respetamos siempre: comunicarnos de manera asertiva y efectiva. Implica decirse todo: lo que te gusta y lo que no.

Esto nos ha servido durante más de un año y medio, para trabajar con efectividad en un entorno de constante cambio y cada uno en una parte del mundo.

O mejor dicho: yo en una y él en muchas, muchísimas, con los retos que esto implicaba para ambos.

Querer complacer a todos y el miedo a decepcionar o a decir que no, había sido otra constante en mi vida. Inteligencia Viajera me ayudó a gestionarlo de otra manera y a evitar que esto me siguiera estresando personal y profesionalmente.

El trabajo como asistente me ha ayudado a sentirme más segura en esto, a verlo desde otra perspectiva, aplicándolo también en mi vida personal.

Te invito a practicar esto en tu networking diario con compañeros y clientes. Recuerda que no tienes que fingir nada que no seas, no tienes que satisfacer las expectativas de nadie y, además, puedes contar con el apoyo de otros que están en el mismo barco.

Es hora de bajar la guardia, ser asertivo y darse cuenta de que la persona más exigente del mundo contigo mismo está al otro lado del espejo.

Tercera etapa. Primero yo, luego mi emprendimiento.

En el momento en el que escribo este post, tengo la sensación de encontrarme en una puerta de salida hacia una etapa muy distinta en mi vida.

Emprender en internet con mi propio proyecto y apoyando los de otros, ha llenado mi maleta de  aprendizajes, personas y vivencias gracias a las cuales ahora confío mucho más en mi.

La maleta sigue llena de preguntas pero ahora no me estresa no tener todas las respuestas. Han tenido que pasar casi 5 años para darme cuenta que lo verdaderamente importante para no sentir estrés laboral, no es lo que pasa fuera sino dentro.

Me he dado cuenta de que la clave no es tener todo bajo control sino saber adaptarme al continuo cambio que es la vida y los nuevos paradigmas laborales en que hemos decidido libremente estar.

Hay que actuar aunque aún no estemos preparados, aunque nos equivoquemos, aunque vayamos cargados de creencias que nos perjudican. Nuestros errores nos traerán sabiduría para diseñar mejor la vida y el trabajo que realmente queremos.

No hay recetas mágicas y probablemente tengas que ser tú mismo el que encuentre tus propias respuestas por el camino. No hay duda de que un buen sistema, un buen mentor, un curso o una experiencia o reto nueva, puedan acelerar el resultado, facilitar el trayecto y ahorrarte mucho tiempo perdido.

Pero tampoco hay duda de que nadie puede prometerte cambiar tu vida sino darte un empujón.

Ningún método puede garantizarte un equilibrio, vivir con más tranquilidad y sin estrés laboral, si antes no te conoces a ti mismo.

Conocerse y actuar en coherencia con quiénes somos, nos permite trabajar con más calma.

Dos personas con el mismo proyecto, sistema, mentor o formación pueden obtener resultados muy distintos dependiendo del sistema de creencias con el que trabajen.

Pero no tienes que esperar a que todo esté perfecto en ti para actuar. Aunque el camino por delante sea largo:

manejo del estres laboral

Lo que te he contado en este post no es más que mi propia historia, mi propio ritmo y mi manera de hacer las cosas. El tuyo puede ser totalmente distinto. Sin embargo, creo que hay una serie de aspectos en común que pueden serte de utilidad. ¿Los vemos?

Cuando los síntomas del estrés aparezcan, revisa este decálogo

Soy una gran fan de las preguntas. Cuando me he cansado de escuchar lo de fuera, de aplicar métodos o de consumir información de todo tipo sin ser capaz de aplicarla, he cerrado todas las pantallas, libros y cursos y me he sentado en calma, sin nada más que libreta y boli, a responderme preguntas.

A veces lo más simple y obvio es lo que mejor funciona. Aquí te dejo 10 preguntas para revisar y hacer balance en cualquier momento que te conducirán al equilibrio.

No hay magia para encontrar soluciones al estrés laboral del emprendedor pero estas preguntas igual te pueden ayudar a detectarlas.

  1. ¿Cómo está tu blog?
    Un blog profesional no es un sólo un lugar para expresarse. Sin estrategia ni sistema no hay progreso. ¿Implementas un plan de acción o improvisas la mayor parte del tiempo?Te recomiendo este post donde Victor, te cuenta cómo diseñó su propio plan de acción.
  2. ¿Dónde va tu tiempo?
    ¿Eres consciente de la importancia de los procesos y los tiempos? Te recomiendo listar tareas y subtareas, averiguar que pasos hay dentro de las acciones que realizas normalmente y medir cuánto te lleva cada una, utilizando durante un tiempo a rajatabla una herramienta como Toggl. Puedes crear un proyecto con cada una de tus áreas principales de trabajo. Ejemplo: correo, blog, equipo, redes sociales, grupos, etc.
  3. ¿Qué hay en tu cabeza?
    Despejar las ideas para fluir mejor es fundamental. Te recomiendo echar un vistazo a la metodología GTD y, en concreto, a herramientas prácticas para aplicarla como Facile Things o Todoits. Como dato te diré que no logré que me funcionara del todo, hasta que no lo combiné con el papel y lo analógico.
  4. ¿Cómo está tu cuerpo y mente?
    Si quieres que todo lo demás funcione, no caigas en el error en el que tantos hemos caído: forzar demasiado la máquina. Sin salud, no hay emprendimiento que valga. Y te lo dice una slow blogger que por las noches duerme con una férula para el bruxismo. ¿De verdad merece la pena llegar a ese punto? Escucha tu cuerpo ya, no lo dejes como última opción porque, antes o después, tendrás que escucharlo de todos modos. El blog de Nuria Gallego me ha ayudado mucho en este aspecto. En este post, te deja algunos recursos para volver a conectar contigo.
  5. ¿Cómo está tu bolsillo?
    Cada objeto que compras por impulso, cada producto propio que no valoras y al que pones un precio inferior al que tiene, cada pensamiento de culpa que te envías a ti mismo por cobrar y cada creencia limitante sobre el dinero que no trabajas, te conduce a tener que trabajar más por el estilo de vida que buscas y te genera más estrés y agobio. ¿Cómo empezar a modificar esto? Cómprate un solo libro o escoge un solo blog bueno sobre Inteligencia Financiera y empieza a aplicarlo. No leas mil blogs o veas decenas de libros al respecto que no aplicarás. Empieza por uno y aplícalo ya. Te recomiendo Finanzas Claras  Reinventa tu Dinero.
  6. ¿Cómo está tu mentalidad sobre el trabajo?
    Si aún no has entendido que pivotar o reconducir de algún modo tu proyecto digital no es un fracaso, tienes que hacer ya algo al respecto. La mentalidad que viene implica navegar en la incertidumbre y bañarte en las olas del cambio una y otra vez, sin hundirte. Deja de obsesionarte con tu idea inicial si no funciona: especialízate más o diversifica varias fuentes de ingreso, atrévete a ser tú mismo y a hacer cosas distintas aunque no sea lo que supone que debes hacer. Cambiar no es un fracaso, métetelo en la cabeza.
  7. ¿Cómo está tu vida?
    A estas alturas creo que el autoconocimiento es el único camino hacia el equilibrio personal. Pasamos la mayor parte del tiempo conectados a un piloto automático que nos lleva de un sitio a otro. En ocasiones, ni sabemos porque recorremos ese trayecto o dónde nos lleva. Hasta que no sepamos por qué hacemos lo que hacemos, no seremos libres.
  8. ¿Cómo están tus relaciones? 
    En este camino emprendedor vertiginoso en el que la mayoría trabajamos en lo que más nos gusta hacer, corremos el peligro de descuidar nuestras relaciones. Si te das cuenta que te has obsesionado con tu proyecto entonces, pon el freno y pararte a contemplar el paisaje. De lo contrario, antes o después, algo no irá bien: tu cuerpo, tu mente, tu pareja, tu madre, tus amigos o tu negocio te avisarán. La obsesión por el trabajo nos hace perder la perspectiva de la vida. Apaga la pantalla y toma ya ese café pendiente.
  9. ¿Cómo están tus pasiones?
    Otra cosa que he aprendido es que tenemos derecho a probar. A veces nos frustra mucho no encontrar nuestra pasión o encontrarla y no saber rentabilizarla. No pasa nada. Puede incluso que seas multipasional o que tus pasiones muten. Crear proyectos que no sean la pasión de nuestra vida pero a los que damos nuestro toque personal, no tiene nada que ver con defraudarnos a nosotros mismos. Si te encuentras ante una oportunidad en internet sobre algo que controlas aunque no sea del todo tu pasión, nada debería impedir que la pongas en marcha. Puedes dedicarle un tiempo hasta conseguir semi automatizarlo y, después, lanzarte a crear otro proyecto mucho más vinculado a lo que no te parece un trabajo, con mayor tranquilidad económica y mental. Puede incluso que lo que creías que no era la pasión de tu vida termina siéndolo. Deja de darle vueltas y ponte en marcha. La vida y la acción te darán las respuestas que ahora no encuentras.
  10. ¿Cómo está tu nivel de estrés?
    Si además de todo lo que has leído sobre estrés en este post, deseas obtener una perspectiva extra sobre ello, te invito a ver esta imprescindible charla TED de Kelly McGonigal, en la que sugiere cómo el estrés sólo es malo si tú piensas que lo es y nos ofrece una perspectiva diferente sobre el mismo que a mi, personalmente, me ayudó bastante a entenderlo mejor.

Conclusión: cuando miramos la vida en perspectiva, nada es tan estresante.

Me hice blogger para huir de un trabajo que no me llenaba y terminé sin saber como manejar mi estrés laboral.

Ahora sé que la ausencia de una estrategia y las creencias limitantes sin resolver, pueden terminar convirtiéndote en esclavo de tu propio proyecto (incluso en un proyecto dedicado a la vida slow).

Me hice asistente a knowmadas para mejorar mi situación económica y recuperar mi creatividad.  Terminé con algunos ahorros, mucha experiencia, un aprendizaje brutal pero demasiadas horas ante la pantalla y cero equilibrio personal.

Ahora que ya he sido emprendedora y que he ayudado a otros emprendedores, que he sido slow y todo lo contrario, tengo la experiencia y he cometido el número de errores/aprendizajes suficientes para saber con claridad que quiero.

He decidido pasar el próximo año de mi vida dando tanta importancia a mi negocio digital como a mi misma.

No voy a dejar mi proyecto de lado, simplemente voy a hacerlo más auténtico alejándome de vez en cuando de la pantalla para conectar conmigo misma, con la vida y con las personas que forman parte de ella.

He descubierto que uno de los mayores motivos de mi estrés laboral es estar entregando todo a mi trabajo, olvidándome de lo verdaderamente importante.

Cuando miras la vida en perspectiva, cuando eres capaz de elevarte por encima de lo cotidiano y valorar las cosas de otra manera, lo que ayer te preocupaba, hoy te parece insignificante.

Ahora la mejor manera de no sentir estrés para mi es, sin duda, ser coherente con mi propios ritmos y mi manera de entender el mundo.

Para cerrar te dejo 5 preguntas que, si te apetece, podemos debatir en los comentarios. ¡Gracias por haber llegado hasta aquí! Me tienes al otro lado para lo que necesites.

  1. ¿De verdad es posible tener proyectos en internet que nos permitan ser libres financieramente y disponer de nuestro tiempo, disfrutando de igual manera de nuestras profesiones y pasiones y nuestro equilibrio y vida personal?
  2. ¿Es incompatible emprender en internet y una mentalidad slow y minimalista?
  3. ¿Podemos tener un negocio digital y mantener el estrés a raya, sin pasarnos, sin obsesionarnos, sin perder el rumbo?
  4. ¿Alcanzaremos ese estilo de vida soñado sin pagar un precio demasiado alto a nivel personal?
  5. ¿Tienes suficiente confianza en tu proyecto y en ti mismo como para gestionarlo con tranquilidad mental?

¿Te has quedado con alguna duda que quieras preguntar?

Respóndenos a estas preguntas y formula tú las tuyas en la sección de comentarios y tanto Mamen como yo intentaremos responderlas 😛

Soy Mamen Pérez. De formación, periodista. De profesión, emprendedora digital y asistente virtual en continuo estado de reinvención. En mi nuevo proyecto, Colaboración Knowmada, busco ayudar a otros y a mi misma a vivir, emprender y colaborar con equilibrio sin que se nos vaya la vida en ello. Porque nuestros proyectos sólo funcionan, si nosotros funcionamos. Creo que la vida slow, el miminalismo y el autoconocimiento nos salvarán de esta carrera contrarreloj.

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13 comments on “Qué he aprendido sobre estrés laboral en mi camino como emprendedora y asistente virtual”

  1. ¡¡¡Pero qué ganas tenía de que saliera este post!!!!

    Me lo he leído de pe a pa y te digo que es justo lo que necesitaba hoy. Tu filosofía slow no deja de sorprenderme y el cómo sacas de todas las experiencias un aprendizaje.

    Un abrazote y larga vida al emprendimiento consciente y sin estrés. Tenemos que disfrutar de este camino, que es maravilloso y tenemos mucha suerte de estar transitándolo. O mejor dicho en este caso, surfeándolo 😉

    Besazos Mamen, y Victor!

    1. Está genial eh!! Es que la historia de Mamen es muy buena y como cuenta ese tipo de estrés y la manera de superarlo es genial a la hora de enfocar un proyecto online. Esto puede generar un estrés brutal pero hay que saberlo llevar, y el modo de vida slow es una gran manera de hacerlo.

      Muchas gracias por pasarte Maggie, ya sabes que esta es tu casa (y ahora la de Mamen también) 😛

      Un abrazo a las dos!!!

    2. Pues en esta casa se está muy bien y más si es con personas como Victor y Maggie. Es fantástico tener la oportunidad de compartir todo esto con personas que te entienden. Sigamos pues disfrutando ese camino en el que surfeamos, a veces con el mar más calmado y otros en mitad de la tormenta. Mientras tengamos claro que lo más importante es ser conscientes y aplicar el equilibrio, todo irá bien 🙂 ¡Gracias por tu comentario Maggie! Y a ti Victor por demostrar con tu ejemplo que se puede emprender y disfrutar a partes iguales.

  2. Hola Mamen y Víctor!

    No se me ocurre mejor persona que Mamen para plantear un artículo de esta forma.

    Ella sabe perfectamente de lo que habla y se preocupa muchísimo de que las personas que nos acercamos a su trabajo también tengamos claras estas premisas.

    Creo que es indiscutible que cualquier actividad, en este caso el trabajo, no merece la pena si viene cargado de ese estrés asfixiante que no te permite disfrutar.

    En mi caso concreto, detecto perfectamente ese estrés cuando me cuesta respirar. Hay momentos que intento hacer una respiración profunda y literalmente me es imposible. Se me bloquea el diafragma, el aire no fluye, me ahogo.

    Antes no eran consciente pero ahora sé que cuando me pasa eso es el momento de parar.

    También me ha costado mucho entender que cuanto más planificado, organizado y medido esté todo, te ahorras muchísimo estrés. Al mismo tiempo, la necesidad de contratar a alguien para hacer aquellas tareas que no nos gustan, o no controlamos, me parece fundamental.

    Aún no puedo decir si me parece posible el estilo de vida que buscamos...conozco tan poca gente que lo haya conseguido que tengo mis dudas.

    Es cierto que desde que empecé en esto tuve muy claro que el emprendimiento no iba a acabar conmigo, antes acababa yo con él 🙂 Así que si algún día descubro que no estoy en el camino que quería, no tendré ningún inconveniente en cambiar de rumbo y quedarme con todo lo aprendido.

    De momento, el camino es maravilloso, la gente con la que lo comparto es excepcional y siento que estoy donde tengo que estar.

    Le tenemos demasiado miedo al fracaso y, al fin y al cabo, ¿qué es el fracaso? Para mí no existe tal palabra.

    Gracias Mamen por volver a recordarnos lo importante que es no perderse a una misma.

    Admiro muchísimo vuestro trabajo.

    Un abrazo enorme

    1. ¡Hola Tania! Eres ejemplo de muchas cosas, también impulsora de este tipo de emprendimiento al que hago referencia en el post. Coincido contigo en que no es un desafío sencillo y que probablemente nos equivocaremos y habrá momentos en que nos perdamos a nosotras. Pero también es cierto que, a medida que "fracasamos" y aprendemos, los recursos de los que tirar cuando llegan estos momentos, cada vez son más y más. Como bien indicas, además de escucharnos, es vital organizarnos, semiautomatizar, fijar prioridades y delegar. ¡Gracias por tu comentario amiga!

      1. El camino del emprendimiento no es fácil, yo siempre le digo a mis clientes que no se piensen que tendrán una web y empezarán a ganar dinero, que hay mucho curro, pero hay que saber organizarlo.

        Si sabes ir paso a paso y no te obsesionas solo con el objetivo, sino que también disfrutas y aprendes durante el camino (estrategia a largo plazo), la cosa se lleva de otra manera.

        Mucho ánimo que seguro que acabas venciendo 😛

        Un abrazo!!

  3. Gracias Victor por traernos a esta joya, la experiencia de Mamen.
    Cuantas veces huímos de un trabajo de 8 a 8 en busca de la libertad y nos vemos arrastrados a otro trabajo que nos secuestra la vida, de igual forma a la que teníamos en la oficina gris, pero esta vez en chándal desde la comodidad de nuestro hogar.
    Gracias Mamen por este toque de atención, slow knomadas es la nueva regla! 🙂
    Séfora.

    1. Totalmente de acuerdo contigo, a veces perdemos de vista que emprendemos para vivir mejor y nos convertimos en el peor jefe que podríamos tener. Hay que coger perspectiva y ser el mejor jefe posible para nosotros mismos!!

      Un abrazo Séfora y gracias por pasarte a comentar 😀

    2. ¡Hola Séfora! Gracias por dejar tu comentario. Se que me entiendes a la perfección porque todas pasamos por retos muy similares y, al final, el resultado es aprender y seguir adelante. Es muy importante, a veces, echar la vista atrás para detectar el estado de las creencias que nos frenaron en el pasado. Una de esas creencias, como comentáis Victor y tú, es el tipo de "jefe interior" que seamos con nosotros mismos. ¡Qué importante escuchar ese diálogo interno! A veces se pierde entre tanto ruido pero la solución, al final, siempre llega por escucharlo. Pasar del esquema de pensamientos del viejo paradigma al nuevo es todo un proceso que nos enseña muchísima y no podemos olvidarnos de la paciencia ¡Un abrazo a los dos!

  4. Hola Mamen y Victor!!!

    Muy pocas veces comento en los posts de los blogs que leo, pero es que este me ha ayudado tanto que tengo que agradecerles a ambos. Me sentí muy identificada con muchas cosas.

    Muchas gracias por este post!!

    1. Muchísimas gracias por tu mensaje Vanessa, me alegro de que te haya ayudado el post.

      Mamen ha contado una situación muy usual y su manera de afrontarlas es digna de ser leída para sacar ideas y ver cómo afrontar esos momentos de bajón o complicados.

      Un saludo y gracias a ti (y a Mamen!)!!

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