Qué es y cómo salir de la zona de confort con 7 consejos prácticos

Debes salir de tu zona de confort cagando hostias si quieres empezar a vivir un estilo de vida libre. Lo siento, no hay otra manera. Jamás podrás sentirte libre y hacer lo que realmente te apetece si sigues teniendo miedo, siendo perezoso o aplazando temas.

Es mejor que lo sepas ahora y que te des ese baño de realidad, antes de dejar pasar meses y años y ver que sigues sentado en el mismo sofá y teniendo los mismos sueños sin haber cumplido ni uno.

Ya sé que cuando te dicen algo así da mucha rabia y que miras con odio a todo aquel que te dice que espabiles y que te arriesgues. Seguro que te da rabia porque piensas que no sabes cómo hacerlo pero, ¿realmente no sabes o es que no te atreves?

En la mayoría de los casos creo que es más miedo que otra cosa y a ti no te tengo por un miedica...

¿Aún sigues pensado que las cosas cambiarán solas por arte de magia? Ni que fueras Harry Potter... y ni él lo hizo... ¿Se puede salir más de la zona de confort que enfrentarte a un puto mago tenebroso que quiere dominar el mundo y que además no tiene nariz?

Yo creo que no. Puto Harry con lo cuerpo-escombro que es y todo lo que acaba consiguiendo... Y lo mismo te podría decir de Frodo...

¿Me vas a decir que tú eres menos que ellos y que te vas a quedar sentadito en tu sofá sin mejorar tu vida? No lo creo y por eso te voy a contar cómo hacerlo.

hay que salir de la zona de confort

 

Surfeando fuera de mi zona de confort

¿Aún no sabes qué es la zona de confort? Te lo voy a contar con un ejemplo porque las cosas visuales siempre son más fáciles de entender.

Ya te he contado alguna vez como empecé a hacer surf y creo ése es un buen ejemplo para explicarlo así que voy a contártelo one more time.

Resulta que un buen día, cenando con colegas de la Uni, uno de ellos me invitó a subir a Euskadi con él a hacer surf. Nunca había hecho pero me atraía la idea un montón.

Así que como soy un apasionado del mar y todo lo que tiene que ver con el deporte, me animé y me subí con él decidido a aprender. Pensé que no sería demasiado difícil, dejarte empujar por una ola y subirte a la tabla, ¡tirao!

Ya me veía yo en Hawai liándola gordísima con el sol, las olas y mi melena rubia al viento (nota: no tengo melena y no soy rubio... Hasta ahí llega mi fantasía...)

Total que al llegar a Zarautz mi colega entró a surfear y yo y otro amigo alquilamos un par de tablones que flotaban la hostia y contratamos a una monitora para que nos enseñara a dar los primeros pasos.

Comienza el reto

Llegamos a la playa y lo primero que nos enseñó fue la teoría: seguridad, mareas, corrientes y movimientos para subir a la tabla (el take off). Allí en seco no lo vimos tan complicado y después de ensayarlo varias veces en la arena nos metimos en el agua.

Entramos hasta la zona de espumas, la zona de principiantes donde la ola ya viene rota pero tiene fuerza suficiente para poderte poner de pie en la tabla (y más en ese tablón que no se hundía ni metiéndole 300 kg de peso encima), y ahí empezamos a surfear.

Bueno a surfear, a intentar surfear...

Joder, la cosa no es tan sencilla... tienes que equilibrarte, aprender a remar, acostumbrarte al impacto del agua cuando empuja la tabla y levantarte haciendo el movimiento que has ensayado en el momento justo, y todo esto en movimiento.

Resultado: fracaso total.

Caída tras caída la cosa ya no se ve tan sencilla y la motivación se va perdiendo.

En ese punto habíamos salido de nuestra zona de confort y estábamos empezando a sentirnos incómodos. Teníamos dos opciones: seguir o abandonar.

No íbamos a tirar la toalla después de un par de horas así que entendimos que todo lo nuevo cuesta y que con esfuerzo lo íbamos a acabar consiguiendo.

Y al final...

Tras varios intentos por fin conseguimos ponernos de pie. Joder vaya subidón nos entró. Después de las dudas, del cansancio y de todas las caídas por fin habíamos logrado el objetivo.

No nos podíamos sentir mejor, qué subidón de adrenalina. De golpe nos llenamos de energía, nos ultramotivamos y seguimos practicando. Conseguimos subirnos varias veces más y la sensación de éxito fue brutal.

Si, solo estábamos surfeando unas espumitas con un súper tablón pero habíamos salido de nuestra zona de confort, habíamos logrado nuestro objetivo y lo habíamos disfrutado. ¡¡No hay mejor sensación que esa!!

Aquí puedes ver el proceso que vivimos mi amigo Pau y yo para surfear nuestras primeras espumas. En orden el primer intento de levantarnos, una de las muchas hostias contra el mar y finalmente el momento de gloria 😛

No te rías que aunque no se vea, Pau también surfeó espumitas pero no hay foto que lo corrobore.

Después de esto todo fue a mejor, cada vez nos levantábamos más y mejor en la tabla y hasta caminábamos sobre ella. Yo ya me sentía cómodo, pero quería más, quería más retos.

Una vez había salido de mi zona de confort, la había explorado y había triunfado, necesitaba ir más allá.

Por eso decidí dejar las espumas, comprarme mi propia tabla, un neopreno y empezar a surfear olas por mi cuenta en Barcelona.

¿Qué ha pasado aquí?

  1. Salí de mi zona de confort para aprender a hacer surf, algo que no había hecho nunca y que quería intentar.
  2. Me gustó la experiencia, la sensación de libertad y el cumplir un reto que me había puesto.
  3. Empecé a dominarlo y a sentirme cómodo. Mi zona de confort se había expandido, ésta pasó a ser la zona de espumas.
  4. Decidí no quedarme ahí y volver a salir de mi zona de confort para empezar a surfear olas. Otro reto para sentirme vivo.
  5. Como ya imaginarás a cada objetivo que cumplía añadía otro nuevo. A día de hoy sigo surfeando y poniéndome más y más retos cada vez que me tiro al agua.

Éste es un resumen muy gráfico de cómo salir de la zona de confort para ser feliz haciendo lo que deseas, en mi caso haciendo surf, pero es aplicable a cualquier aspecto de la vida.

Otro de los puntos clave en los que yo salí de mi zona de confort fue mi apuesta por intentar vivir de este proyecto para tener un estilo de vida más libre. A día de hoy la cosa no va mal y aún irá a mejor con los nuevos retos que me voy poniendo.

¿Tan fácil fue salir de la zona de confort?

¿¿Piensas que todo fue tan sencillo como te he contado hasta ahora?? ¡¡Ni de coña!!

La primera fase que te he contado fue bastante light. Unas espumitas, un pequeño esfuerzo, algo de cansancio y reto conseguido... Lo gordo viene ahora...

¿Tu sabes lo que es una ola de 1 metro o 1 metro y medio? Seguro que a primera vista piensas que no es para tanto. Te propongo un juego: pon algo que mida metro y medio en el suelo y acto seguido estírate enfrente (si, haciendo surf es como si estuvieras estirado en el suelo).

Ahora mira hacia adelante y comprueba si lo ves alto o no. Piensa que ese metro y medio viene con muchísima fuerza y te rompe encima con toda la energía que trae la naturaleza. ¿Qué, ahora ya no parece tan poca cosa eh?

Pues exactamente eso me pasó a mi. Sin tener casi ni idea de surfear me tiré al mar día tras día para intentar coger una ola y el resultado fue lamentable.

Ya no es que no me pusiera de pie, es que no tuve ni la opción de intentarlo, no conseguía dominar la tabla ni estando estirado sobre ella. Revolcón tras revolcón, tragué más agua que en toda mi vida, incluso tuve algún susto en el que por poco me ahogo...

Ahora ya no estaba tan cómodo como con las espumas, estaba al límite a cada pasito que iba dando. Al final de cada sesión estaba destrozado, cansado y hundido por no haber podido coger ni una mísera ola.

Se hizo durísimo, había salido de mi zona de confort pero no conseguía avanzar más, costaba mucho y la opción de abandonar intentaba ganar fuerza.

Todo el mundo al que se lo explicaba me lo decía, que hiciera otra cosa si surfear era tan difícil y costaba tanto.

Pero yo quería surfear y no me rendí.

Lo seguí intentando porque sabía que si la sensación que me había dado surfear una espuma era buena, la que me iba a dar surfear la primera ola después de todo lo que estaba sufriendo iba a ser acojonante.

Y por fin, tras varias sesiones más de surf llegó el día señalado, la primera ola. Joder se me pone hasta la piel de gallina, que sensación de libertad, de felicidad, de satisfacción, de orgullo, de sentirme realizado, de cumplir con mi objetivo. Buah, fue tremendo.

En ese preciso instante entendí que los miedos que tenía y que me metían por probar algo nuevo no eran reales, que la gente tiene más miedos de los que debería y que salir de tu zona de confort no es que esté bien, es que es necesario.

Yo cumplí con mi objetivo y a día de hoy he descubierto la pasión que me ha ayudado a cambiar de vida.

surfeando en nicaragua

 

¿Qué es la zona de confort?

Bien, supongo que ya has entendido bien qué es la zona de confort pero aún así voy a insistir un poco más en el tema con un video genial, de los mejores que he visto, que te ayudarán a ver lo siguiente que quiero contarte: las razones de porqué debes salir de ella.

Primero el video y ahora hablamos:

Como ves, la zona de confort es ese círculo de cosas que dominas y que te son fáciles de hacer. Estás acostumbrado y no necesitas ir más allá porque no te cuestan esfuerzo.

Hábitos, rutinas, habilidades, conocimientos, actitudes forman parte de tu zona de confort.

Puedes pensar que se vive muy feliz sin preocupaciones, sin tener tareas que te cuesten esfuerzo y en un entorno controlado pero te aseguro que la verdadera felicidad está en sentirte vivo, en vivir alerta y despierto y en aprender y crecer como persona.

Esto suele hacer que al tener una vida cómoda y desconocer lo que puede haber más allá, uno se encierre y ya le esté bien lo que conoce.

En definitiva que no busque nada más y se conforme con una falsa sensación de felicidad que, por desconocimiento, no se intenta arreglar.

Y como se arregla esto, saliendo más allá de tu zona de confort y entrando en tu zona de aprendizaje.

¿Otra zona? Si, otra zona, y ésta mola mucho. Hay quien se acojona solo poniendo un pie en ella pero ahora verás como no hay nada que temer, esta zona está genial.

¿Te vienes a la zona de aprendizaje?

Tal y como cuenta el video, al lado de la zona de confort está la zona de aprendizaje que te hace ampliar tu círculo añadiendo nuevas habilidades, conocimientos, herramientas, ...

En esta zona se observa, se experimenta, se investiga, se aprende y se amplían horizontes. Te ayuda a plantearte otros puntos de vista y esto, ya te imaginarás que te hace crecer muchísimo como persona.

Hay gente a la que le apasiona salir hacia esta zona y hay otro tipo de gente que prefiere no salir de su zona de confort por miedo a lo que pueda pasar.

Pero en serio, ¿qué puede pasar? No va a pasar nada hombre,

Yo soy de los primeros, me encanta explorar cosas nuevas, siempre he querido aprender desde patinaje, inglés, fútbol, tenis hasta producción musical, surf o SEO. Aprender es de lo mejor que hay en esta vida.

Todo lo que he hecho me ha servido para estar más despierto y más abierto a todo lo nuevo que me pase y no por ello me he olvidado de las cosas que domino y controlo desde hace años.

No hay que tener miedo, aprender a hacer cosas amplía tu zona de confort, ¡¡no la reduce!!

En este círculo del confort, hay una tercera zona que es más controvertida, algunos la llaman la zona de miedo y otros la zona mágica.

¿Quieres saber por qué?

Zona del miedo

¿Por qué la llaman así? La llaman así porque piensan que si salen de su zona de confort y van hacia ella, la zona de confort desaparecerá y eso les aterra.

Rompe el candando y anímate a salir fuera de tu zona de confort

Es la zona donde viven todos los miedos, inseguridades y la falta de confianza. Piensan que no podrán volver a retomar lo que ya tenían pero eso no tiene ningún sentido.

Lo único que sucede es que los miedos toman parte en el juego y se enfrentan a tu motivación por hacer cosas nuevas. ¿Te suenan cosas como miedo al ridículo, miedo a fallar, miedo al qué dirán, etc?

Llegados a este punto debes vencer a tus miedos y dejar que tu motivación por hacer cosas nuevas y por alcanzar cotas mayores los derrote.

La motivación para salir de la zona de confort es básica.

Zona mágica

La gente que adora la zona de aprendizaje y a la que le encantan los retos (yo incluido) adoran pensar que no existe una zona del miedo sino que en su lugar está la zona mágica.

La llaman así porque creen que es donde pueden sucederte cosas maravillosas que aún no conoces porque aún no has estado allí.

Es por eso que hay que soñar, marcarse objetivos e ir a por ellos. En la zona mágica es donde encontrarás los resultados.

Ese es el lugar de los grandes retos y es donde yo me metí con una tabla de surf. Te aseguro que yo encontré grandes cosas y sigo entrando en ella cada dos por tres a ver que veo por allí.

Me encanta ponerme a prueba.

Los cambios son positivos

Recuerda que lo que haces saliendo de tu zona de confort y entrando en tu zona de aprendizaje, es ampliar esa zona de confort, no reducirla.

Te estás desarrollando y estás añadiendo más cualidades a tu vida que te harán ser más feliz.

Estos cambios no van a hacerte perder nada de lo que ahora tienes, lo que harán será hacerte crecer, desarrollarte personalmente y traerte nuevas herramientas y oportunidades para mejorar tu vida.

El secreto para desarrollarte y ser feliz

El secreto está en creer en ti. Tú tienes un potencial enorme y lo tienes dormido, es hora de despertarlo.

Empieza a dominar tu vida y a tomar tus propias decisiones o otros lo van a hacer por ti. Es más, otros ya lo están haciendo por ti y eso no te va a dejar crecer.

Si estamos creciendo siempre estaremos fuera de nuestra zona de confort. No dejes nunca de crecer para ser libre

Sueña despierto, descubre qué te gustaría ser, qué te gustaría hacer, cómo puedes conseguirlo y para qué quieres conseguirlo.

Con todas estas respuestas, encuentra la motivación para salir de la zona de confort, planifica, aprende y sal en busca de tus objetivos.

No dejes que nadie te diga que hay cosas que no puedes hacer. Apóyate en gente que te anima y te ayuda a seguir adelante, no en gente que hunde tus ideas y tus proyectos.

Cumple tus sueños.

El desarrollo personal es algo muy necesario para ser feliz.

Cómo salir del círculo de confort

Te voy a poner otro ejemplo fuera del surf para que veas cómo yo salía de mi círculo de confort sin darme cuenta de que lo estaba haciendo.

Ya sabes que mi trabajo como programador nunca me ha gustado especialmente. Pues bien, yo era incapaz de estar más de 2 años en el mismo curro.

Siempre he flipado con las personas que llevan más de 10 años en la misma empresa, haciendo lo mismo, cómodas y sin ganas de crecer profesionalmente. Yo llegaba un momento en el que mi motivación caía en picado y hacer siempre lo mismo, por mucho que ya lo dominara, no me compensaba.

Eso me llevaba a sentir la necesidad de cambiar constantemente de empresa.

Ese cambio para mi suponía una pequeña liberación. Empezar en un sitio nuevo, aprendiendo cosas nuevas, teniendo retos nuevos, conociendo a nuevos compañeros y teniendo nuevas funciones, me hacía volver temporalmente a un estado de motivación.

Era la manera en que inconscientemente salía fuera de mi zona de confort y, aunque luego aprendí que era una manera equivocada, me sirvió para aprender a perder el miedo a todo lo que aquello suponía.

Es por eso que, aunque lo hiciera de manera inconsciente, conozco varios aspectos necesarios para tomar este tipo de decisiones y voy a contarte 7 de ellos para que tú también puedas hacerlo.

 

7 consejos para salir de la zona de confort

  1. Cree en ti

    No te infravalores. Tendemos a pensar que todos pueden conseguir cosas que nosotros no podemos y eso es mentira. Si él o ella puede hacerlo, ¡tú también!

    Para que los demás crean en ti y en tu idea, el primero que debe hacerlo eres tú mismo.

    ¿Por qué no vas a conseguir hacer lo que tu sueñas si incluso hay gente que vive de ello?

    Prueba, experimenta, aprende y haz lo que te apetezca. Deja las dudas y los miedos atrás. Confía en ti mismo, ésa es la clave para que consigas salir fuera de tu zona de confort.

  2. No te limites

    ¿Cuántas veces has oído las frases: "no hagas eso", "cuidado", "eso es peligroso", "si haces eso te va a pasar algo malo", "te vas a hacer daño" y otras similares?

    Sin saberlo, hemos vivido limitados por los mensajes que nos han ido llegando de familiares, profesores, amigos que, queriendo protegernos, han limitado nuestras capacidades.

    No estoy echándole la culpa a tu madre de que no salgas de tu zona de confort eh, ahora no me eches a los leones, pero si hay algo de cierto en eso.

    Esa sobreprotección, nos ha infundido unos miedos inconscientes que ahora cuestan de vencer. Todo lo nuevo se ve como algo peligroso, así que muchas veces uno prefiere quedarse tal y como está.

    Este tipo de frases las hemos oído tantas veces desde pequeños las hemos interiorizado y nos las hemos creído y, a día de hoy, casi pensamos más en lo malo que nos puede pasar que en lo bueno que podemos conseguir.

    Eso hay que cambiarlo, es un error. No tienes que limitarte por los miedos, debes vencerlos y tirar para adelante si quieres conseguir algo concreto.

    Piensa por un momento en todas las decisiones importante de tu vida, en todas las oportunidades que has tenido y en cómo la parte negativa solía tener más peso que la parte positiva. El miedo a llevarlo a cabo superaba casi siempre a los beneficios que podías obtener, ¿estoy en lo cierto?

    Yo he decidido empezar a pensar al revés, a partir de ahora voy a valorar todas mis decisiones pensando más en la parte positiva que en la negativa.

    Estoy seguro que así no solo acertaré más sino que viviré más feliz. Sin riesgo no hay gloria, ésta es una frase que siempre me acompaña. Hazla tuya!! 😉

  3. Atrévete a soñar y a cumplirlo

    Vuelve a ese momento en que eras un niño y tenías sueños, sueños que querías cumplir cuando fueras mayor. Ahora ya eres mayor y puedes hacerlo, ¿te atreves a intentarlo?

    Piensa en positivo, no busques solo el lado negativo de aquello que quieres hacer. No hagas locuras pero plantea un plan para conseguir tu sueño sin que las posibles consecuencias negativas te frenen.

    Si no es un salto al vacío y las opciones de triunfar dependen de tu esfuerzo y tus ganas apuesta por ello, ¿qué puedes perder y qué puedes conseguir? Seguro que vale la pena intentarlo.

    Aprende a seguir tu instinto, pocas veces se equivoca.

    Bueno, menos en una discoteca cuando vas a criticar a alguien que tienes al lado y justo bajan la música... Si, ahí el instinto nos la ha liado (sé que también te ha pasado pillín...)

    No he podido resistirme a poner este gif...

  4. Vence a tus miedos

    Ya te he hablado antes de los miedos: miedo al qué dirán, miedo a fallar y miedo al ridículo o a la vergüenza.

    Quítatelos de encima, nadie es perfecto. Aprende a no hacer caso a las críticas, normalmente quien critica es un cobarde sin valor a hacer lo que tú si estás haciendo.

    Los que comprenden de qué va la vida lo que harán es apoyarte, escúchalos y pide ayuda si es necesario.

    Luchar contra tus miedos hará que te des cuenta de que son más pequeños y menos fuertes de lo que creías, incluso irreales. Vas a ganar en tranquilidad, claridad, libertad personal y calidad de vida.

    Cuando lo hagas podrás avanzar y verás un nuevo mundo lleno de posibilidades en el que podrás hacer todo lo que te propongas.

  5. Arriésgate, ¿y si sale bien?

    Cuantas veces se te ha ocurrido una idea genial y lo primero que has pensado es: ¿y si me sale mal?

    ¡Error! A partir de hoy la primera pregunta que te vas a hacer es: ¿y si me sale bien?

    Haz un ejercicio, piensa en algo que siempre has querido hacer pero nunca te has decidido, un sueño o un proyecto y coge papel y lápiz. Haz dos columnas, una de motivos por los que NO debes hacerlo y otra de motivos por los que SI debes hacerlo. Apunta las razones que te vengan a la cabeza, de manera rápida, sin pensar demasiado.

    Cuenta cuantas razones hay en cada columna. Me apuesto lo que quieras a que hay más razones en la columna del NO que en la del SI. Siempre tendemos a ver los inconvenientes antes que las ventajas, nos pasa a todos.

    Ahora párate a pensar de nuevo, quítate los miedos y los prejuicios y medita bien razones para el SI y razones para el NO. Seguro que en esta segunda vuelta han salido más razones para el SI que para el NO.

    Cambia tu manera de pensar, tu manera de afrontar las cosas de la vida. Piensa más en positivo, sé más constructivo.

    Todo eso te hará ganar confianza para salir fuera de tu zona de confort porque, al final, te darás cuenta que el hecho de que algo salga bien o salga mal tampoco es tan importante.

    Habrás aprendido por el camino y ese conocimiento ya formará parte de tu vida para siempre. Habrás crecido y ganado experiencia para volverlo a intentar, para volverte a arriesgar. Recuerda, sin riesgo no hay gloria.

    Es un poco como en el deporte. Tú participas, compites, juegas y puedes ganar o perder. Pero no te basas solo en que puedes perder, si no no jugarías nunca.

    Tienes posibilidades de ganar y ahí esta la emoción, la chispa, lo que te hace estar vivo.

    Arriesgarse es eso, puedes ganar o perder y si pierdes no pasa nada, uno se levanta y lo vuelve a intentar.

    ¿Y si sale bien? ?

    zona de confort vs zona mágica
  6. Vive la sensación de hacer algo nuevo

    Cómo mola hacer cosas nuevas.

    Todos hemos sentido alguna vez esa sensación de lo nuevo, esa emoción a lo desconocido. Es algo brutal que no acostumamos a vivir muy a menudo. Además cuanto más mayor te haces, parece que lo vivas con menos intensidad.

    Haz que esa sensación vuelva a tu vida en su máximo esplendor. Los cambios son positivos y provocan esta sensación.

    Si te vas a viajar, a vivir una temporada al extranjero, a un nuevo trabajo, a practicar un nuevo deporte, a emprender un nuevo proyecto personal, cualquiera de estas cosas hará que esa emoción vuelva a recorrer tu cuerpo.

    Esas sensaciones enganchan y salir fuera de tu zona de confort las provoca constantemente. Engánchate a ellas.

  7. Cree en ti más fuerte

    Si, la primera y la última son la misma pero es que es la más importante.

    Cree en ti y domina tu vida, toma tú mismo las decisiones sobre tu futuro. Si no lo haces tú lo hará otro y créeme, no hay nada como ser libre y dirigir tu vida y tu destino.

    Como te decía antes, yo necesitaba cambiar de trabajo cada 2 años porque perdía la motivación. Ésa era mi manera de salir fuera de mi zona de confort pero un buen día vi que no era suficiente.

    Mi zona de confort se había convertido en buscar trabajo de lo mismo, de algo que no me gustaba.

    ¿Qué hice entonces? Decidí romper de nuevo mi zona de confort y fui más allá, mucho más allá: decidí convertirme en mi propio jefe para por fin dedicarme a lo que yo quería.

    Actualmente puedo decir que he salido totalmente fuera de mi zona de confort con mis proyectos online (entre ellos este blog) y te aseguro que no me arrepiento.

    Obviamente tenía miedos (y aún los tengo) pero eso no me ha frenado ni me ha limitado. Sabía que podía conseguirlo y sé que me va a ir genial porque confío en mi mismo.

    Con mucho esfuerzo la cosa ha arrancado y no dudo en que pasados unos años, miraré atrás y veré que ha sido una de las mejores decisión que he tomado nunca.

Espero que con este mega post no solo hayas comprendido qué es la zona de confort sino también lo importante que es salir de ella.

Además espero haberte motivado para hacerlo. Para ello te he contado 2 historias de cómo yo lo he logrado así que, si yo lo he hecho, tú también puedes.

Y ahora cuéntame cosas sobre ti, ¿has salido ya de tu zona de confort? Cuéntame cómo lo has hecho o qué te frena a hacerlo en los comentarios. Me interesa mucho tu experiencia 😉

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2 comments on “Qué es y cómo salir de la zona de confort con 7 consejos prácticos”

  1. Hola Víctor, necesito diariamente escuchar que puedo ya que me invaden los miedos y me hacen sentir muy incómoda. Te cuento, tengo 46 años y soy técnico superior de educación infantil y maestra, siempre ha sido mi sueño trabajar de esto. Pues después de muchos años con trabajos que aunque con niños, eras puntuales y siempre dominando yo la situación con personas con las que estaba agusto. Hace un mes me llaman del paro y me dan la oportunidad de mi vida. Una sustitución en una guardería de mi ciudad, un deseo que estaba a punto de cumplirse. He pasado por un sunami de emociones , al principio era euforia y nervios a la vez y ahora que me enfrento a nuevos retos diarios siento muchos miedos e inseguridades que me agobian. Sé que esta sensación es transitoria pero me impide vivir con total disfrute. En mi caso me veo sobradamente preparada, pero claro, pero es que no contaba con el estrés que me supone aprender de forma acelerada tanta información acerca de la organización del aula, los niños, sus rutinas, que hasta ellos mismos están en fase de adaptación. Me espera el mes de octubre para seguir aprendiendo y espero darle más cabida al disfrute que al agobio. Estoy poniendo de mi parte, mi marido me apoya muchísimos y mi mejor amiga tb pero debo de reconocer que me está costando más de lo que yo creía salir de mi zona de confort. Gracias por tus palabras motivadoras, ahora las necesito más que nunca. Un saludo.

    1. Hola Pilar, mucho ánimo porque lo vas a hacer genial.

      Cuando sales de tu zona de confort pasan estas cosas, el miedo, las dudas y demás pero si sabes que estás preparada para ello ya vas un paso por delante de ellos. Aprende tranquilamente todo lo que te enseñen y disfruta, que no todo es el objetivo, el camino también hay que gozarlo.

      Un abrazo y ánimo porque tú puedes con esto y más!

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